Azcatlán

La antigua ciudad de los Azcatleños era una zona metropolitana pequeña. Situada al rededor de un lago, extendiéndose hacia las montañas cubiertas por la jungla. No contaba propiamente con un centro, pero las partes más pobladas donde también se encontraban las concentraciones de comercio, educación, política y culto estaban en los puntos cardinales a orillas del lago. Desde todos estos puntos también se podía apreciar a lo lejos una de las montañas más altas de la región, donde se decía que habitaban los Dioses. La ciudad era rica al igual que su tradición.

Su relación con las ciudades y pueblos vecinos lamentablemente no era tan buena. Como ellos no tenían necesidades del mundo exterior pero sí tenían mucho que ofrecer, eran atacados constantemente por alguna tribu u otra. Los colegios militares se destacaban por su excelencia y Kaisarkh era el estudiante favorito de sus superiores.

La hija del jefe del ejercito era hermosa y muchos hombres la cortejaban, pero su corazón era de Kaisarkh y él le correspondía. Se esperaba otro ataque a la ciudad de Azcatlán pronto y los hombres partieron a la guerra. A aquel que regresara victorioso sobre los demás, prometió el jefe del ejército que le daría a su hija en matrimonio.

Una tarde la tropa de Kaisarkh vio desde lo alto de los árboles a sus enemigos ir hacia la ciudad. Cuando el último en la fila estaba en la mira, saltaron hacia el suelo y cada uno cortó un cuello en la sorpresa. Cinco destazados en total. Quedaban otros siete y eran mejores que ellos en todos los aspectos, pero no eran los únicos. Se elevaron ante sus ojos decenas de soldados más, camuflados por el denso follaje de la selva y se emprendió batalla.

El más joven de la tropa murió primero, paralizado por el miedo y la sorpresa. El último fue el líder de la tropa tras haber matado a once hombres. Kaisarkh apenas se aferró a su vida después de apuñalar en el estómago al único contrincante que le quedaba y muy mal herido escapó de los otros. El trayecto de regreso a casa le tomó una semana y las otras tropas ya habían regresado.

Recuperado y con energías, salió y dispuesto a visitar a su amada. Su visita fue dolorosa, pues el padre de la novia le dijo que ella había muerto la noche del regreso de las tropas por un corazón roto. Se vio sin propósito y se fue de la ciudad con el cuerpo de su novia. Le daría sepultura en las cumbres congeladas de la montaña de los dioses. Cavada su tumba, hizo una para él mismo y se clavó una daga en el corazón. Permanecería al lado de su novia hasta que ella despertara.

Su corazón no estaba del lado correcto y permaneció dormido el invierno, expandiendo los límites de su mente. Viendo el potencial que tenía, los sueños habitaron su alma, manteniéndolo con vida durante años hasta que un buen verano despertó. Donde yacía su novia había ahora un árbol que daba frutos. Y viendo hacia abajo, vio el lago, pero no su pueblo. Quedaban ruinas solamente e indicios de que algo había invadido las mentes de sus ciudadanos, muriendo por la enfermedad o matándose entre sí por la locura.

Renovado de espíritu, agradecido de seguir con vida más allá de una civilización entera, empezó a vagar por el mundo para encontrar algo nuevo que proteger. Algo para lo que ahora tendría la voluntad, como no la tuvo antes.

Azcatlán

The Seven Crowns donsclario SilVousPlait